No hay nada como tener los dientes limpios y sanos, esto nos puede ayudar en muchas facetas de la vida. Como por ejemplo, a reducir dolores de cabeza en ciertas ocasiones, aumentar nuestro autoestima, e incluso nos puede ayudar a dejar impresiones positivas en los demás. Una rutina de higiene bucal saludable nos ayuda a tener dientes limpios y sanos.

A continuación os queremos facilitar unos pasos que debéis de seguir para tener una higiene bucal lo más saludable posible y que os serán muy fácil de seguir:

Uno de los pasos fundamentales para mantener los dientes lo más limpios posible es, limpiarlos entre dos y tres veces al día. Sobre todo por las mañanas y las noches antes de acostarse. Durante la noche salivamos mucho menos y las sustancias nocivas que se encuentran en nuestra boca se hacen más fuertes. Por este motivo, el cepillado de dientes antes de acostarnos es fundamental para que nuestras piezas dentales no sufran deterioros importantes. También puede hacerse a mitad del día si es posible. Todo esto hará prevenir las caries y la gingivitis, además de eliminar las manchas de las comidas, lo que te proporcionará una sonrisa más blanca, saludable y limpia.

Al terminar de comer es recomendable enjuagar la boca con agua o enjuague bucal para eliminar los restos de alimentos superficiales que podáis tener y lograr un aliento más fresco. El cepillado dental puede realizarse media hora, más o menos, después de haber ingerido alimentos. En ese plazo de tiempo el pH de nuestra boca habrá vuelto a la normalidad.

El tiempo recomendable de cada cepillado es de 2 a 3 minutos y de una manera metódica y cuidadosa para que sea eficaz. Sobre todo que el tiempo no sea inferior a 2 minutos.

Lo más recomendable y eficiente en cuestión de pastas de dientes son las que contienen fluoruro, ya que evitarán la formación de caries con una mayor eficacia que las que no lo tienen.

El tiempo aconsejable para estar con el mismo cepillo de dientes es de 3 meses como mucho, ya que si nos pasamos de este tiempo, las cerdas pierden su eficacia inicial, se doblan o se deshilachan y ya no nos sirve.

Los cepillos con las cerdas suaves son los más aconsejables para así no dañar los dientes. Un cepillado con demasiada fuerza puede rayar y dañar el esmalte de los dientes, así que lo mejor es hacerlo con una fuerza leve para mantenerlos perfectamente.

Los cepillos eléctricos también son otra buena opción que puede ayudar a cepillarse con eficacia y reducir la aparición de caries y gingivitis.

El hilo dental es la ayuda que nos falta para una limpieza al 100% de nuestra boca ya que ayudará a eliminar la placa y las bacterias que podrían no desaparecer con el cepillado. Necesitáis un hilo encerado especial para limpiar los espacios estrechos que se encuentran entre los dientes y que un cepillo no puede alcanzar. Podéis utilizar el hilo dental antes o después de cepillarte, pues ambas opciones son factibles.

Y sobre todo la técnica ideal para cepillarse los dientes es: Sostener el cepillo al igual que se agarra un bolígrafo, sin aplicar presión. Utilizar la técnica de cepillado horizontal, también es conocida como el método del frotado, que consiste en movimientos suaves que van de izquierda a derecha. Para lavar la parte de atrás de los dientes, se deben hacer movimientos verticales que van de abajo a arriba y el mango del cepillo tiene que apuntar al techo.

 

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